miércoles, 9 de abril de 2014

Soledad


Quiero decirle que ya no anhelo sus brazos. Que ahora que las hojas del olmo se caen preparando el invierno ansío que se marche.
Que cuando el ardiente sol de junio toque mi ventana deseo encontrar su espacio vacío.
Señora soledad ¿por qué  se niega a partir?¿Por qué inconmovible no le inmuta mi indiferencia?
¿No es suficiente mi desdén?
No sonría, sé que no existe. Usted sólo se hizo real cuando se sentó  a mi mesa y le permití quedarse.  
Pronto asomará una nueva estación y yo habré ya mudado mi alma a mi nuevo hogar.
¿Por qué? Porque me cansé de usted, porque nuestro amor se rompió.

                                                                              ***






                                                                                                     


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