El suicida muere dos veces.
Primero su alma se apaga
y solo después su cuerpo le sigue.
Primero su alma se apaga
y solo después su cuerpo le sigue.
Que mi vida sea un largo viaje surcando mares de aventuras y horizontes de asombro. Y que, al hallar reposo en alguna isla serena, cuando el susurro final de la muerte me llame, pueda, con el corazón pleno y la mirada encendida, murmurar al viento: —¡He vivido!