Mientras más ahondo en el pensamiento
y cuanto más escudriño lo oculto,
más hondo es mi dolor.
Bendito seas mi Dios,
que me concedes el privilegio de la inteligencia
y me consuelas con el don sereno de tu paz.
y cuanto más escudriño lo oculto,
más hondo es mi dolor.
Bendito seas mi Dios,
que me concedes el privilegio de la inteligencia
y me consuelas con el don sereno de tu paz.

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