jueves, 1 de septiembre de 2022

 


"Cruzamos mares de monstruos y bosques de demonios. Bendito sea Alá el misericordioso, el compasivo, que su bendición descienda sobre los paganos que adoraban a otros dioses y que compartieron su comida y vertieron su sangre, para que su siervo Ahmad ibn Fadlan se hiciera un hombre y un buen siervo de dios".

The 13th Warrior 

martes, 16 de agosto de 2022

 

Un jueves veintiuno me presenté en tu calle con apenas un par de cosas, temeroso de que al verme cambiaras de idea. Pero no. Por suerte me abriste la puerta y los planes florecieron: me cediste el control del televisor, un lugar en el sofá y el lado izquierdo de tu cama. Entre los dos, con cierto realismo, pactamos que el ensueño podía quedarse, siempre que no se marchara sin avisar por la ventana.

Los años fueron transcurriendo. Todo parecía estar en su sitio, hasta que un día, sin más, el amor se fue. No dejó nota. No se llevó nada. Ni siquiera la reluciente Thermomix TM5 de acero inoxidable.

Antes de cerrar la puerta me dijiste que así es la vida. Que no valía la pena hacer de aquello una tragedia. Y mientras lo decías, acomodabas mis valijas, mi guitarra recién afinada y cientos de libros en la entrada.

Y me fui, por el mismo camino por el que había llegado. Como se va el amor: en silencio y con las manos vacías.

 


viernes, 8 de julio de 2022

 


Soy culpable de tener un corazón que insiste en volar.
Cada vez que creo haber hallado ese rincón fértil donde hincar mis raíces, algo en mí —más firme aún— decide desplegar las alas hacia otra tierra, otro mar, otro cuerpo.
Por eso enfrento la soledad, cargo con las maldiciones y guardo el dolor de quienes soñaron con ser la última princesa.

¿Qué excusa tengo?
Prefiero callar y ofrecer el pecho desnudo a las flechas del rencor.

A mi favor solo puedo decir que las amé a todas, con la esperanza de encontrar en cada una un perfume, una chispa, un rastro de ese amor que siempre estaré buscando.


sábado, 21 de enero de 2017

21


Amas las formas infinitas en que te deseo,
la estrategia sutil de mis caricias,
la astucia callada con que mi cuerpo
aplaca tu hambre insaciable.

Luego llega la mañana,
compartimos un café y todo se disuelve en el olvido.

Así, tras el tormento de las horas,
espero que la luna desgarre nuevamente la noche
y despierte en ti ese fuego, ese apetito por mí.

Porque cada vez que me pierdo dentro de ti
caigo en un abismo
donde ambos disfrutamos el descenso,
sintiéndonos dos almas suicidas,
ardiendo en su último vuelo.

viernes, 6 de enero de 2017

Stefan


Amiga, los seres humanos somos complejos.
Tú, amando y sufriendo por alguien para quien no existes,
sintiéndote tan vacía.
Yo, en cambio, sin amar a nadie,
pero permitiendo que todas me amen,
y aun así comparto contigo
esta inflexible soledad.

 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Andrea





Ella no era fácil; simplemente intentaba cumplir con todos.
Sus ojos negros eran dos precipicios que atraían y provocaban
la más dulce de las muertes;
y sus labios expertos, bermejos,
hacían olvidar los rumores de su reputación.

Enamorarse estaba prohibido —advertía—,
porque podía arrancarte el alma
tan solo por divino placer.

La estadía en su apacible infierno
comenzó con una copa de Chardonnay
y terminó cuando a ella le dio la gana.

Prefería ser dueña de su cuerpo
y señora de sus noches.
Indiferente a las palabras de amor.
Sin amos, sin galanes, sin príncipes ni héroes.

viernes, 23 de diciembre de 2016

A usted


Sin ánimo de ofender:

Es simple: yo haré como si nunca hubieras existido.
Tú me arrancaste de mi soledad para nada
y, por decirlo de algún modo, fuiste un mal negocio.

Me prometiste realidad y me diste fantasía.
Y a mi edad —créeme— ya no la necesito:
para eso están los libros, la ópera
o esas películas con finales felices.

Yo te quería de carne y hueso,
a horas convenientes,
solo mía por palabra:
sin sortija, sin juramento,
sin presiones ni reclamos.
Colmada de defectos y sin virtudes,
sin preguntas y sin respuestas.

Yo deseaba despertar contigo por las mañanas,
siempre y cuando la noche anterior se nos hubiera caído encima.

No te quería dividida ni entera.
Lo nuestro era un concilio sin concilio,
y terminó por tu afición a los amores baratos.

Tal vez se te borró que,
cada vez que miraba en ti y no encontraba tu alma,
aun así te hallaba perfecta.
Intacta.
Perenne.

Quizás olvidaste que los hombres como yo van a muerte,
y que jamás sería un actor más
en el teatro ambulante de tus besos.