Es tu pequeño egoísmo y mi enorme indiferencia.
Son tus rabietas ilógicas y mis afanes de perfección.
Es tu falta de tacto y mi puñetera sensibilidad.
Son tus ansias de compañía y mis ganas de estar solo.
Eres tú, soy yo, pero tampoco somos nosotros.
Es simplemente aquello que llaman defectos.
Es eso que llevas dentro, lo que te hace humana,
y que a mí me convierte en un imbécil.
Son mis miedos y tus certezas,
mi nostalgia y tus heridas.
No eres tú, mi amor,
es simplemente que los sentimientos también expiran.
Es esa fecha de caducidad que todos llevamos en el alma.

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