Que mi vida sea un largo viaje surcando mares de aventuras y horizontes de asombro. Y que, al hallar reposo en alguna isla serena, cuando el susurro final de la muerte me llame, pueda, con el corazón pleno y la mirada encendida, murmurar al viento:
—¡He vivido!
jueves, 24 de julio de 2014
No es locura amar
Locura no fue amar,
locura fue amarte, precisamente a ti.
Los infartos y los intentos de suicidio
jamás son suficientes para que el corazón aprenda.
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