Que mi vida sea un largo viaje surcando mares de aventuras y horizontes de asombro. Y que, al hallar reposo en alguna isla serena, cuando el susurro final de la muerte me llame, pueda, con el corazón pleno y la mirada encendida, murmurar al viento:
—¡He vivido!
lunes, 1 de junio de 2015
Junio
La vida me sonrió con su mueca de hierro y susurró:
“Nadie puede golpearte más fuerte que yo.
Y nadie, salvo tú, puede cargar con tus miserias.”
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