Que mi vida sea un largo viaje surcando mares de aventuras y horizontes de asombro. Y que, al hallar reposo en alguna isla serena, cuando el susurro final de la muerte me llame, pueda, con el corazón pleno y la mirada encendida, murmurar al viento:
—¡He vivido!
miércoles, 2 de marzo de 2016
Palabras del camino
La suerte es casquivana, pero suele sonreír, casi siempre, a los valientes.
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