miércoles, 30 de marzo de 2016

Remembranza



Para leer estas palabras, toma el sendero del árbol.
Cuando llegues al viejo sauce, siéntate bajo su sombra y regálale al silencio la música de tu risa.
Solo entonces, háblale de mí.
Pregúntale si aún recuerda aquella canción que solíamos cantar. Pregúntale si ya me ha olvidado.

Y por favor, abrázalo también. Agradécele de mi parte, por guardar entre sus ramas —eternamente— nuestra niñez.

Todo lo demás será como siempre, igual que ayer:
Te acostarás sobre el tapiz verde de la melancolía y tomarás unas florecillas lilas para adornar tu cabellera.
Pensarás: ¿Qué me escribe este loco? ¿Por qué sigue navegando en mares de papel?
Le pedirás al viento que deje de jugar con tus mejillas,
y la ternura te llevará, sin pedir permiso, hacia aquellos días azules de la infancia.


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